Psicología imparte taller "Aprender jugando: una experiencia que transforma"

Fecha: 6 diciembre 2019 Por:Extensión Universitaria


Haciendo vida nuestro lema: "Educar para servir", alumnos del tercer semestre de la licenciatura en Psicología, en el marco de la materia "Psicología educativa" pusieron en marcha el taller “Aprender jugando” dirigido a niños de 3 a 5 años del Centro Social Calasanz. Atendiendo de lunes a viernes a un grupo promedio de 20 niños, nuestros jóvenes llegaron cargando teorías, planeaciones, materiales, temores, dudas, expectativas, pero sobre todo, una gran expresión de cariño para los más pequeños. Después de tres meses de trabajo, han cerrado está etapa formativa, que, si bien es parte del trabajo de una materia, la trascendencia y el valor de lo que cada uno realizó por estos niños es invaluable. Un sencillo pero profundo gracias, por dejarse guiar y afrontar con la mejor actitud esta experiencia.

Algunas experiencias:

“Desde un inicio me emocionó el hecho de trabajar en el Centro Social y más con niños de esas edades. El primer día que asistimos tenía un poco de nervios y emoción en cuanto a como ellos nos iban a recibir o como iban a reaccionar con nuestra presencia, pero me llevé una gran sorpresa al ver que su actitud desde un inicio fue bastante buena. Este proyecto fue de gran ayuda para mi crecimiento personal, disminuyó mi miedo a hablar en público, me volví más organizada, aprendí a trabajar mejor en equipo. Me quedo un gran sabor de boca con lo realizado en este proyecto y me gustaría que posteriormente realizáramos actividades parecidas, ya que nos dejan grandes enseñanzas, nos transportan a la vida real y ponemos en práctica las cosas que nos enseñan en claseAna Karen Reyes Vigil.

“Me quedo con la satisfacción de haber sembrado un granito de arena con los niños de preescolar del Centro Social Calasanz. Aunque cabe mencionar que al iniciar este pequeño taller moría de nervios, pero me sentía segura ya que he convivido con muchos niños y sabía que me podía desenvolver con ellos muy fácil. Una experiencia agradable que me llevo fue la presentación del Día de Muertos, donde preparamos una canción y una pequeña coreografía con los niños para presentar a sus padres, a ellos les agradó ver a sus hijos muy animosos en el baile. Considero que fui de gran ayuda con mi equipo, participé en todas las actividades, cuando alguna actividad se olvidaba era buena improvisando, me quedo con eso, con el encontrar soluciones a un problema” Sehyla Rubí Caballero Basurto.

 “Antes de iniciar con el proyecto, no tenía expectativas formadas, debido a que no contaba con la información suficiente para realizarlas, por lo tanto me causaba mucho interés y curiosidad ir a conocer a los niños y ver de qué manera respondían a lo que les íbamos a enseñar. Cuando al fin fuimos, me pareció un ambiente muy tranquilo y amistoso, ya que la mayoría del tiempo los niños se comportaron bien con nuestro equipo; a lo largo de los días, me fue gustando más y aprendí a tratar con más tacto y paciencia a los niños, porque anteriormente no había tenido la oportunidad de interactuar de manera continua con niños de esas edades. Realmente me gustó esta experiencia, ya que me permitió transmitirle un poco de lo que sé a los niños y me dio práctica y experiencia en este tipo de situaciones, además, algo que me gustó mucho de los niños es que la mayoría de ellos eran muy participativos y se interesaban por realizar las actividades, seguían las reglas y nos hablaban con respeto” Mariel Rubí Lara Hernández.

“Trabajar con los niños en un principio me resultó un tanto difícil, porque, aunque tenía la experiencia de haber sido “maestra” en el taller de “Alfa y Beto” y haber dado clases de computación a niños de primaria y secundaria ahí mismo en el Centro Social Calasanz, resulta más complicado por las demandas de los niños. La verdad es que son personas llenas de mucho cariño para compartir, que con tan sólo ver sus caras de felicidad al realizar distintas actividades te llenan de alegría. Me resulta valioso haber dejado una pequeña huella en cada uno de los niños, es muy interesante este tipo de prácticas, me gustaría más vinculación académica para nuestro crecimiento personal y profesional, ya que a veces, como actividad extracurricular por proyectos o situaciones escolares resulta complicado asistir, aunque espero continuar como voluntaria” Litzy Iveth González Santiago.

“Mi experiencia con este taller fue muy buena, adquirí más práctica en el trato con niños, al igual que pude comprobar todo aquello que nos enseñan en clase, ya sea en las materias de desarrollo de los niños, en las conductas que hay en casa, al igual que de todas las teorías sobre cómo educar, son ciertas. Me llevo un gran aprendizaje con este proyecto y una gran satisfacción. El haber visto como fueron evolucionando los niños es realmente impactante, la verdad el trabajo que tuve en equipo fue bastante bueno, tuvimos muy buena organización, comunicación, por lo que siempre les brindamos a los niños actividades en las que pudieran aprender algo nuevo. Creo que tanto los niños como yo aprendimos mucho, ellos de nosotras y nosotras de ellos, estoy convencida de que nos vamos siendo otras personas, al igual que considero que como cualquier experiencia no siempre es fácil, también nos costó mucho al principio poder controlar a los niños, hacer que participaran en las actividades, pero con mucho esfuerzo y constancia logramos el objetivo que tuvimos desde el principio, hacer que los niños tuvieran un mejor lenguaje, expresión de ideas y que la manera en cómo se comportaban fuera mejor” María de Lourdes Morales Medina

Esta experiencia fue algo realmente nuevo y enriquecedor en varios sentidos. Cuando me enteré de que tendríamos que tener varias sesiones con niños de preescolar me puse bastante nerviosa porque yo soy una persona a la que no le gusta mucho estar con pequeñitos, no suelo ser una persona paciente como me gustaría y no tengo nada de experiencia al cuidar niños, por lo que pensar en la enorme responsabilidad de que las madres nos dejaran con sus hijos me volaba la cabeza. El primer día fue toda una aventura, teníamos muchos nervios encima, no sabíamos muy bien que hacer, los niños andaban muy inquietos y ansiosos, entre otros factores que realmente crearon un impacto en nosotros al ser la primera sesión, recuerdo que cuando llegué a mi casa estaba muy agotada y si soy sincera no tenía muchas ganas de continuar con las actividades, ya que mis prejuicios acerca de tratar con niños y mi nula experiencia no ayudaban a motivarme. Mi sesión favorita fue ayudar en las actividades de Día de Muertos, nosotros teníamos actividades planeadas, pero fueron interrumpidas porque necesitaban de nuestra ayuda para maquillar a los niños e integrarlos con las otras personas que estaban en el Centro Social Calasanz ese día, además de que nos tomamos una foto muy bonita que sin duda irá a mi baúl de los recuerdos, ese día vi muy felices a los niños con sus caras pintadas, dulces y comida. Otro de mis momentos favoritos fue después de una sesión en donde mis compañeros y yo salimos caminando para esperar a que mis padres fueran a recogernos y cuando caminábamos nos encontramos a muchos de los niños con los que habíamos trabajado ese día y ellos nos saludaron con singular alegría, se acordaban de nuestros nombres, nos hacían preguntas y platicaban con nosotros, realmente nos mostraban su cariño y ese día me fui muy contenta y llena de amor a mi casa. En la última sesión miré a los pequeños y me puse a pensar en cómo sería verlos en unos años ya grandes, como sería su personalidad, si seguirán siendo tan lindos como hasta ahorita y saber qué ha sido de ellos. Realmente siento que estos niños hicieron un impacto en mi vida y no me arrepiento de abrir mi mente y corazón para aprender cosas nuevas en esta gran experiencia” Jimena Johana Escobar Toca

“Como es bien sabido y creo que hablo en nombre de todos al decir que la primera experiencia que tuvimos con los niños fue `aterradora´ en el sentido de que nunca habíamos experimentado una situación así, el sentirnos frustrados frente a la falta de control, de comunicación y varios factores más que afectaban el desempeño de la sesión por falta de experiencia. Por razones obvias, decidí no tirar la toalla y empezar a analizar qué cosas debía mejorar personalmente y en cuanto al trabajo en equipo para el buen desarrollo de las sesiones, lo cual el día de hoy, agradezco inmensamente, ya que no soy la misma persona que la que comenzó el proyecto, he cambiado mi perspectiva frente a los niños, frente a mí, frente a lo que me rodea, de una manera significativa. Cada sesión que pasaba me percataba y me convencía que el trabajo que realizábamos con los niños, en vez de beneficiarlos a ellos, los beneficiados resultábamos nosotros, ellos eran capaces con sus travesuras, trabajos, juegos, de enseñarnos y hacernos ver cosas que en un libro de texto no se aprende; el ver cómo iba evolucionando su conducta frente a nosotros y el cierto “cariño” que generamos mutuamente con el paso del tiempo, son aprendizajes y momentos que llevaré conmigo y mi formación como profesional. Es impresionante ver todo lo que los niños son capaces de enseñarnos si tan sólo les ponemos un poco más de atención en lo que hacen y dicen, son aprendizajes por medio de la experiencia que no tienen comparación alguna. Experiencias como éstas que nos acercan y nos ponen en contacto con las problemáticas de la vida real, son altamente significativas y elementales para nuestro desarrollo y trayectoria como futuros psicólogos, otorgando así conocimientos y habilidades invaluables que sólo conseguimos por medio de la experiencia.” Ana Paula López Hemkes

“A través del trabajo de voluntariado, no solo encontré una apreciación por aquellos que dan sus esfuerzos para dar una oportunidad de aprender aquellos necesitados, también puede aprender a manejar actividades. Aquellos desafíos que presentaba tener que enseñarles a los niños definitivamente me ayudará en mi práctica profesional y personal. En la primera sesión, recuerdo lo desafiante que era tener control y paciencia para poder mantener calmados a los niños y que siguieran nuestras instrucciones, pero conforme los niños tomaban confianza y representamos nuestra autoridad, poner las actividades y hacer que siguieran las reglas se volvía más fácil. Honestamente, me siento agradecido y afortunado de haber tenido la oportunidad de trabajar con mis compañeros, y ayudar, aunque sea un poco, a los niños de preescolar de igual manera estoy agradecido con el Centro Social Calasanz por permitirnos hacer nuestras prácticas” Arturo Rincón Zúñiga.

“El ser parte de este proyecto en el Centro Social Calasanz, me hizo darme cuenta de muchas cosas que tal vez en un principio no consideraba. Antes de iniciar yo pensaba: esto es fácil, son solo niños. Pero al llegar me di cuenta que no era nada de lo que esperaba. Aún recuerdo el primer día, mis compañeros y yo teníamos diferentes actividades planeadas, pero teníamos miedo, al finalizar el día estábamos agotados y desanimados, pues no habíamos logrado el objetivo inicial de nuestro día. Al pasar los días nos dimos cuenta que las cosas iban mucho mejor, que los niños seguían las reglas implementadas, que compartían y cuidaban el material. Creo que nunca me pasó por la mente, que me encariñaría con los niños, pero el último día al escuchar su ´gracias´ y su abrazo, creo fue la mejor recompensa. Proyectos como éste son demasiado enriquecedores, tanto para los que lo dan como los que lo reciben, pues es un trabajo en conjunto, yo intentaba enseñarles, pero ellos igual me enseñaron y compartieron experiencias que me ayudan en mi formación como psicóloga. Fue muy satisfactorio cómo los niños quedaban fascinados y felices con cada una de las actividades, para ellos el llevarles pinturas, dibujos o actividades para enriquecer su motricidad tanto fina como gruesa, para ellos era una fiesta. Y es que hoy en día no valoramos las pequeñas cosas y los niños con su inocencia para ellos hasta el mínimo detalle significa mucho, hoy a mí me tocó acompañarlos en este pequeño proceso, pero estoy segura que estos pequeñines tienen mucho potencial para en un futuro desempeñarse en aquello que deseen. Me llena tanto de orgullo el que mis compañeros y yo a lo largo de todo este proceso pudimos lograr un antes y un después, pues muchas personas solo pensaban que eran niños latosos y que no podríamos trabajar con ellos, pero ellos demostraron que si se quiere se puede, entre ellos vi cómo se dio el compañerismo el trabajo en equipo, que estando con ellos existía diferencia, pues todos nos veíamos como iguales, no cabe duda que cuando menos lo pensamos, pasan cosas maravillosas y es que un día, a la hora en que los niños comían, sentamos a los niños, les dimos sus platitos con comida, pero al estar cerca de uno de los niños, él se dio cuenta que yo no tenía un plato y sin pensarlo, el tomó su pan y me dijo: ten, yo te comparto del mío. Eso para mí significó mucho, pues a él le nació compartir lo que tenía, sin pedir nada a cambio. No niego fue un gran reto, pero hoy sé que lo volvería a hacer porque es una experiencia que te deja marcado y ahí nos damos cuenta que es aquello que debemos mejorar o qué es aquello en lo que somos buenos y no lo teníamos en cuenta” Anayansi Salazar Uscanga.

 

Mtro. Miguel Ángel Córdoba Zamudio

Docente de la asignatura

Coordinación de Desarrollo Social

Dirección General de Formación Integral

Diciembre de 2019


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